miércoles, 15 de octubre de 2014

La fiesta del futbol comienza

Brasil junto a sus maravillosas playas, su cristo redentor alzado en el pan de azúcar, sus favelas conocidas en el mundo entero, sus lindas mulatas que recorren el país cimbrando sus caderas y el entorno verde que le permite ser uno de los pulmones del planeta. Este es el lugar donde la pelota comienza a rodar nuevamente y da la partida a un nuevo evento mundial en el país de las contradiciones, en el país donde la riqueza y la pobreza conviven diariamente y ya se reconocen como eternas compañeras de viaje. Brasil, el país donde el fútbol es una religión, donde los niños nacen con una pelota en los pies como si el balón fuera un apéndice de una de sus piernas. Allí donde las calles de las favelas, son normalmente terrenos desnivelados, de tierra suelta o en su defecto lleno de agujeros y de piedras, que a cualquier mortal le parecería un terreno impracticable para una disciplina deportiva. Sin embargo, allí, en ese terreno inhóspito es donde los chicos comienzan a soñar con cambiar su estándar de vida y el de sus familiares más cercanos gracias al malabarismo que consiguen desarrollar con una pelota de trapo que aparenta ser un balón de fútbol.
Pero esto del fútbol no es cosa solo de las favelas, también este fenómeno se da en los jóvenes con más poder adquisitivo, se da en los jóvenes que en muchas ocasiones cambian sus esforzadas carreras estudiantiles, por la ilusión que da ser un dotado físicamente, que viaja internamente dentro de su país o los frenéticos viajes al extranjero. Ven a los futbolistas, como personajes especiales que hoy están en su tierra, y a las pocas horas se encuentran en un territorio fuera de sus fronteras, sueñan con ser idolos de las jovencitas que los esperan en los aeropuertos o a las puertas de sus hoteles de concentraciones.
En el otro extremo de la balanza, se encuentran los grupos minoritarios, aquellos que no tienen problemas económicos, pero que sin embargo, el fútbol les acarreara más prestigio que el hecho de obtener una carrera universitaria. Es facil distinguir a futbolistas que son agasajados por grandes estadistas, incluso por el mismísimo sumo pontífice de la iglesia católica, etc,etc. Un eximio médico, un experimentado ingeniero, un destacado profesor universitario y otras eminencias en diferentes profesiones, tienen por imposible acercarse a un mandatario o al mismísimo Papa.
Las explicaciones a este fenómeno sociológico que produce el fútbol, son de diferente magnitud, desde la que dice que esto es una cuestión natural de aptitudes físicas, hasta aquellos que plantean que tiene que ver con un entramado de las grandes transnacionales (yo creo más esto ultimo), alguien decía (Dadle circo al pueblo, mientras el pueblo se muere de hambre
No quiero ser carne amarga en la antesala de un nuevo mundial fútbolero y provocar la ira de todos aquellos que esperan ansiosos el desarrollo de este nuevo evento mundial, yo soy admirador de este deporte, ( en mi juventud también lo practique) y por supuesto que voy a ver los partidos televisados, solo estoy haciendo un análisis personal de donde y de lo que va a ocurrir a contar del doce de junio en el país de la samba.).
El chauvinismo mundial se prepara para crear la polémica entre los amantes de este deporte. Podríamos decir que la frase de Pierre de Coubertin, (“Lo importante no es vencer, sino participar”) es ya una frase de museo?
Por último y como corolario de este artículo, como no recordar al grandioso Mario Benedetti, que decía;
El fútbol es la única religión que no tiene ateos”.


Jalaman


A escasos dias del mundial de fútbol del 2014

        
           

 

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