Brasil
junto a sus maravillosas playas, su cristo redentor alzado en el pan
de azúcar, sus favelas conocidas en el mundo entero, sus lindas
mulatas que recorren el país cimbrando sus caderas y el entorno
verde que le permite ser uno de los pulmones del planeta. Este es el
lugar donde la pelota comienza a rodar nuevamente y da la partida a
un nuevo evento mundial en el país de las contradiciones, en el país
donde la riqueza y la pobreza conviven diariamente y ya se reconocen
como eternas compañeras de viaje. Brasil, el país donde el fútbol
es una religión, donde los niños nacen con una pelota en los pies
como si el balón fuera un apéndice de una de sus piernas. Allí
donde las calles de las favelas, son normalmente terrenos
desnivelados, de tierra suelta o en su defecto lleno de agujeros y de
piedras, que a cualquier mortal le parecería un terreno
impracticable para una disciplina deportiva. Sin embargo, allí, en
ese terreno inhóspito es donde los chicos comienzan a soñar con
cambiar su estándar de vida y el de sus familiares más cercanos
gracias al malabarismo que consiguen desarrollar con una pelota de
trapo que aparenta ser un balón de fútbol.
Pero
esto del fútbol no es cosa solo de las favelas, también este
fenómeno se da en los jóvenes con más poder adquisitivo, se da en
los jóvenes que en muchas ocasiones cambian sus esforzadas carreras
estudiantiles, por la ilusión que da ser un dotado físicamente, que
viaja internamente dentro de su país o los frenéticos viajes al
extranjero. Ven a los futbolistas, como personajes especiales que hoy
están en su tierra, y a las pocas horas se encuentran en un
territorio fuera de sus fronteras, sueñan con ser idolos de las
jovencitas que los esperan en los aeropuertos o a las puertas de sus
hoteles de concentraciones.
En
el otro extremo de la balanza, se encuentran los grupos minoritarios,
aquellos que no tienen problemas económicos, pero que sin embargo,
el fútbol les acarreara más prestigio que el hecho de obtener una
carrera universitaria. Es facil distinguir a futbolistas que son
agasajados por grandes estadistas, incluso por el mismísimo sumo
pontífice de la iglesia católica, etc,etc. Un eximio médico, un
experimentado ingeniero, un destacado profesor universitario y otras
eminencias en diferentes profesiones, tienen por imposible acercarse
a un mandatario o al mismísimo Papa.
Las
explicaciones a este fenómeno sociológico que produce el fútbol,
son de diferente magnitud, desde la que dice que esto es una cuestión
natural de aptitudes físicas, hasta aquellos que plantean que tiene
que ver con un entramado de las grandes transnacionales (yo creo más
esto ultimo), alguien decía (Dadle circo al pueblo, mientras el
pueblo se muere de hambre
No
quiero ser carne amarga en la antesala de un nuevo mundial fútbolero
y provocar la ira de todos aquellos que esperan ansiosos el
desarrollo de este nuevo evento mundial, yo soy admirador de este
deporte, ( en mi juventud también lo practique) y por supuesto que
voy a ver los partidos televisados, solo estoy haciendo un análisis
personal de donde y de lo que va a ocurrir a contar del doce de junio
en el país de la samba.).
El
chauvinismo mundial se prepara para crear la polémica entre los
amantes de este deporte. Podríamos decir que la frase de Pierre de
Coubertin, (“Lo importante no es vencer, sino participar”) es ya
una frase de museo?
Por
último y como corolario de este artículo, como no recordar al
grandioso Mario Benedetti, que decía;
”El
fútbol es la única religión que no tiene ateos”.
Jalaman
A escasos dias del mundial de fútbol del 2014
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