lunes, 20 de octubre de 2014

Recuerdo de un pasado y un presente

Sin darme cuenta he llegado a los sesenta y más, ya no quiero sumar años a mi cuenta particular, me cansé, ahora quiero mantenerme en el tiempo y en el espacio, hasta que el pellejo que cubre este esqueleto diga stop y no es una cuestión de miedo ni de sobrevivir a la humanidad, simplemente quiero lograr ver a donde nos lleva este globo que gira y gira. Bajo esta perspectiva, intentaré hacer un rápido recuerdo de lo que he vivido hasta este momento.


Miro retrospectivamente en el pasado y me diviso 10 años atrás, con menos canas, menos kilos y menos panza. Me entra un poco de vértigo e intento ir más atrás en el tiempo y logro verme hace dos décadas. Que increíble lo que hace el fotoshop de la vida, las canas y las arrugas brillan por su ausencia, bueno, para ser sincero, algunas arrugas ya se vislumbran y el par de canas que se pelean por mostrarse, me hacen un poquito interesante al decir de quienes me quieren. Porfiadamente intento recordar algo más de mi pasado, en un primer momento se me produce un enredo de imágenes y no logro ubicarme donde estoy, esto es como la neblina que comienza a desaparecer con la llegada del sol. Igual voy reconociendo el entorno que se me presenta, claro, estoy en otro país, estoy en mi país, el país del que tuve que emigrar, el país de las cumbres montañosas cubiertas de nieve o de cactus o de piedras o de árboles, el país donde sobrevuela los cielos esa ave majestuosa que está en el escudo nacional. Alli donde los hombres y mujeres de color mate tirando a morenito caminan apresurados por las calles casi sin saludarse, caminan rápidos porque tienen que llegar rápido a cualquier lugar.

Sigo esforzándome en mi traslado al pasado, mis recuerdos me llevan un poco más lejos en el tiempo. Estoy delante de un grupo de jóvenes, detrás mio una muralla negra con algunos trazos sobre su superficie, distingo jóvenes enfrascados en solucionar algunos problemas de matemáticas, claro, ya recuerdo, estoy haciendo una clase, casi no me reconozco, físicamente tengo unos 20 kilos menos, la ropa un poco ajustada al cuerpo, y algunos signos de preocupación en el rostro. Claro, estamos en plena dictadura militar, los desaparecidos y las muertes, son el pan de cada día, los noticiarios de la Tv. nos cuentan mentiras, hablan de terroristas que intentan eliminar la democracia militar, la Vicaria de la Solidaridad defiende a brazo partido a las personas que discrepan o que denuncian a los gorilas que aterran a la población. Escucho Radio Cooperativa, con su habitual música de noticias y nos comunican que hay tres personas que fueron raptadas y degolladas y luego lanzadas en un sitio eriazo,... que fuerte lo que estoy viendo, me horrorizo nuevamente, quiero denunciar, quiero gritar al mundo lo que estoy viviendo, de repente, me doy cuenta que solo es una retrospección del tiempo que me tocó vivir durante esos años.
Ya estoy lanzado, quiero intentar seguir escarbando en el pasado. Me subo en mi propia máquina del tiempo y navego mirando desde las ventanillas del recuerdo. Año 70 del siglo pasado, luces, gritos, algarabía, Chile festeja la asunción del nuevo presidente del país, las calles son una fiesta, los hombres mujeres y niños bailan, es primavera y las flores brotan por doquier, el sol es más luminoso en el cielo, las mujeres se ven más bellas que de costumbre, los chicos encumbran sus volantines, juegan al trompo, las parejas de enamorados se besan y abrazan en los rincones y todo el mundo celebra la independencia de Chile. Esta década la recuerdo con mucha nostalgia, porque fue en esos años en los que me case con la madre de mis dos hijos y abuela de mis cuatro nietos.

Sigue avanzando la máquina del tiempo y llega a los comienzo de los años sesenta, los recuerdos son muy difusos, yo tengo solo 8 años. A poco andar esta década , la niñez infantil da paso a la adolescencia que comienzan a manifestarse en mi subconsciente y en mi físico, la metamorfosis corporal es lenta pero efectiva y el muchachito imberbe pasa de niño a adulto.   Comienzan sus primeros escarceos con el sexo opuesto, el alcohol y el cigarrillo hacen su aparición, la literatura y la política pasan a formar parte de la agenda diaria, las conversaciones rallan en lo filosófico y lo trascendental, la idea es participar y opinar en los foros que se producen en la comunidad estudiantil. La universidad hace su aparición en estos recuerdos, pedagogía en Matemáticas primeramente (durante un año) y luego Periodismo fueron las carreras que alcance a estudiar en la Universidad del Norte y que por el canallesco golpe gorila no pude terminar. Esta época también se destaca por las disciplinas deportivas que son las que van definiendo el físico y la actividad lúdica, en fin, es lo que recuerdo de esa fecha.
Mi niñez corresponde a la década de los 50 y creo que es la etapa más nebulosa de mi existencia pasada, los recuerdos que tengo son mínimos. Mis padres fueron muy estables en su relación y mis hermanos fueron participes de mis trastadas de niño. Me vienen a la mente mis primeros años escolares, mis primeros maestros, mis primeros compañeros estudiantiles. Por más que intento escarbar en ese tiempo, la película está dañada y ya no queda nadie que me recuerde esa estación de mi vida.

Vuelvo al presente, actualmente giro en torno al trabajo que debo mantener, mis hijos con los que mantengo una relación ligh, (más que nada por una cuestión de respeto) eso no significa que no estemos al lado del que necesita de nuestro apoyo y cariño en un momento determinado, también estan mis nietos a los que quiero mucho y con los cuales intento pasar parte de mi existencia. En la parte afectiva y amorosa, la vida ha sido muy generosa y muy mezquina conmigo. Mi mujer, que fue mi compañera por muchos años, fue victima de una enfermedad que se la llevó en el mejor momento de su vida. A decir verdad, fue la experiencia más amarga que puede vivir un hombre enamorado, un momento traumático que afecta todo los sentidos del que queda. Pensé en esos momentos que mi cuota de felicidad estaba cubierta y que en adelante solo me dedicaria a esperar mi momento de reencontrarme con ella. Sin embargo, el tiempo se encargo de cambiar mi itinerario, conoci a una mujer maravillosa que poco a poco me fue conquistando, y poco a poco mi actitud frente a la vida fue cambiando, comencé a volver a querer, comencé a necesitar de ella, volví a decir te quiero, volví a preocuparme por mi pareja, volví a pensar en tener una familia, en otras palabras, volví a enamorarme. Soy feliz, sin embargo no quiero tirar las campanas al vuelo, no se lo que el destino me depara.

Hoy día camino por las calles, muchas veces sin tener un camino definido, me gusta recorrer sin apuro los lugares escondidos de una ciudad, soy observador de la naturaleza en todas sus manifestaciones, encuentro que la vida es hermosa a pesar de los contratiempos que algunos se empeñan en colocarnos en el camino. Me gusta la literatura, la poesía, la música y todo lo que engrandece el alma y el espíritu.

Comienzo del otoño del 2014

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